La fiesta de los quintos se celebra en la época de carnavales. El origen de esta fiesta no es claro, pero se cree que se realizaban cuando los muchachos del pueblo pasaban la adolescencia y tenían que acudir al servicio militar. Entonces los quintos se reunían y narraban sus aventuras y cotilleos del pueblo.

Antiguamente, los quintos recitaban el verso y después tenían que matar el gallo que se colgaba de una cuerda. A mediados del siglo XX se dejó de “matar dl gallo” para “correr las cintas”. Los quintos cabalgan bajo un avión que se cuelga de una cuerda y han de sacar con la ayuda de un punzón las cintas que este porta.

Con el paso del tiempo, se han incorporado las chicas, que al igual que los chicos recitan su propio verso. Los versos son relaciones sobre hechos, situaciones destacables, personas, generalmente locales, en son de crítica, en tono de humor, con sorna, socarronería y desparpajo.

Los quintos empiezan la fiesta el Sábado de Carnavales por la noche, cuando se reúnen para cenar gallo todos juntos y a continuación acuden con la típica indumentaria de quinto (mantón de manila y sombrero, generalmente cordobés con cintas de colores) al baile.

Al siguiente día, Domingo de Carnaval o “Domingo Gordo” los quintos, montados sobre caballos o burros (los menos) se reúnen en Carretejar (la carretera en los comienzos del pueblo), para recitar sus versos a la concurrencia. Después de decir el verso los quintos “corren las cintas”. Las cintas, de colores, están sujetas sobre un avión de madera. Estas cintas obtienen en uno de sus extremos una anilla, por la cual deben introducir, cuando vayan galopando con los caballos, el punzón, que tiene forma de pistola. Las cintas que los quintos consiguen luego son repartidas entre familiares, amigos…

Seguidamente los quintos acompañados de una banda, recorren los bares de la localidad.

El Lunes de Carnaval, los quintos recorren sus casas, donde almuerzan y bailan acompañados por la música de la banda.

Enlaces de interés